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| fuente: interet....el-hombre-invisible.seriespepito.com |
Ser transparente, de repente me he convertido en un ser transparente.
Es normal que a lo largo de nuestra vida pasen miles de personas a las cuales realmente ya no es que no las veamos, es que ni las intuímos.
Ahora 3 años después vuelvo a ser invisible, no para los demás, sino para mis ojos.
He adquirido habilidades hacia afuera, pero cuanto más aprendo más se constata la falta de autoconocimiento. Pero no es negativo, simplemente es.
Rememoro aquel "¿Quién eres tú?" que con tanto afán me dispuse a resolver y cada semana me encontraba de bruces con un "No,... esa no eres tú" y vuelta a empezar. Hoy soy yo la que me doy cuenta que esa no soy yo... y que no sé quien soy.
Hoy empiezo a darme cuenta, aunque ya lo intuía, de que era una pregunta con trampa, de que nunca la conseguiría resolver pero como soy testaruda y me encantan los retos me propuse resolverla en unas semanas. Creo que me dejó creer que tenía la verdad porque ante tanto afán ¿quien es capaz de decir que no hay nada que buscar?.
Qué ingenua, pero qué bonita.
Y ahora sí, miro de nuevo hacia atrás, y veo que no soy la misma, que he aprendido, que soy más grande y más guapa, y más simpática y ... en definitiva, me quiero más aunque no sepa quien soy.
Algo sé, y es quién no soy. Y siempre quedan opciones que aún no he explorado y tengo que descubrir si están en mí o no.
La gran espiral de la vida, una espiral cuyas líneas son pequeñas espirales, ilusiones de pensar que volvemos al lugar de origen, pero no... ya no estamos ahí, estamos en otro lugar.







