
lunes, 11 de octubre de 2010
Punto de encuentro

Cuando la vida escandaliza
Creemos ser muy liberales, pensamos que todo es posible y lo aceptamos mientras no hagamos daño a los demás, mientras no perturbemos la paz y la libertad del otro, pero no siempre es así.
Nos escandalizamos de las decisiones libres y sinceras de los demás cuando no coinciden con las nuestras, cuando son irracionales, cuando podemos sacarles punta y decir desde un "está loco" hasta un "no sabe lo que hace".
Ignorante, loco son sólo dos de los adjetivos cariñosos con los que apodamos a aquellos a los que no entendemos.
Pensamos que somos capacer de ponernos en el lugar del otro, ¿en serio lo hacemos o seguimos pensando que la verdad es una y que fuera de la nuestra no hay opciones?.
A veces ni siquiera nos paramos a escuchar los argumentos, los tomamos como excusas o como confirmación de lo que ya pensábamos.
Y llegados a este punto me pregunto, ¿cuándo llegaremos a ponernos en la piel del otro, a cerrar los ojos y sentir, SENTIR, lo que el otro siente, o al menos mínimamente lo que intenta transmitirnos?
¿Cuándo seremos capacer de respetar de verdad, de ser capaces de acompañar al otro por el camino que escogió sabiéndolo libre a él, y a nosotros privilegiados por estar a su lado?
Y concluyo, si no somos capaces de acompañar, ni de sentir ¿seremos capaces al menos de escuchar?.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
O entras por el aro o....
jueves, 9 de septiembre de 2010
Luchar o aceptar

martes, 31 de agosto de 2010
proyectos

jueves, 26 de agosto de 2010
¿quien soy?

viernes, 13 de agosto de 2010
Todo me da igual

El espejo

jueves, 12 de agosto de 2010
Energía y fuerza

domingo, 8 de agosto de 2010
De nuevo caperucita
foto sacada de internet¿Quién dijo que la abuelita ya no estaba?. ¿Quién dijo que los cuentos no existen?
Dicen que la abuelita es sabia, que le puedes preguntar cosas, que es tierna pero no se anda con tonterías, así que yo me he ido en busca de la abuelita.
Cuando la conoces lo primero que hace es contarte un cuento lleno de imaginación, es su primer regalo, mientras la escuchas imágenes fantásticas, luces de colores, mundos diferentes pasan por delante de ti, y te encuentras inmersa en su mundo de fantasía.
A mí en su cuento me llevó por una casa donde al bajar las escaleras una puerta semiabierta mostraba una habitación de color rosa, pude entrar pero lo dejé para otra mejor ocasión, tenía algunas cosas de las que hablar con ella.
De lo que hablamos y lo que comentamos, eso queda de momento en mi intimidad.
Lo bueno de la abuelita es que cuando te vas a casa descubres a la mañana siguiente que en tu bolso hay unas gafas nuevas aunque de usar y tirar, es otro de sus regalos. Con algo de sorpresa me las puse y salí a contemplar la naturaleza que me rodeaba. ¡Qué regalazo!
A primera vista todo parece igual pero cuando te detienes y observas los detalles descubres la vida que pasa delante de ti y normalmente no aprecias.
Yo pude disfrutar de los colores de las hojas, de los frutos, la armonía de cada planta.
Pude ver, no una hormiga corriendo sino todo un conjunto yendo, viniendo, cada una con su ruta. Todas de un sólo vistazo.
Observé el volumen de la copa de los árboles, las hojas de delante, las del medio y las de atrás dibujando un espacio.
Me maravillé con la textura de los troncos, de las hierbas.
Pude ver con los ojos de un artista.
Y todo ello resultó ser el mayor canto a la vida escuchado nunca.
Ahora entiendo porqué caperucita iba a ver a su abuelita cada día, aunque para ello tuviera que pasar el bosque y enfrentarse al lobo.
Gracias abuelita, algún día te iré a ver de nuevo, se me ha hecho muy corta esta visita y tenemos mucho de lo que hablar.

