
Rara vez me meto en problemas, o al menos conscientemente. Procuro evitarlos, salir con mayor o menor elegancia del asunto, etc. Pero hay algo que me sobrepasa y es pensar que se está haciendo una injusticia, que hay un abuso de poder, que si yo callo consiento, y en esos casos no hay fuerza de la naturaleza capaz de callarme.
Procuro no ser hiriente, procuro no ser grosera, pero desde luego procuro que no ocurra lo que pienso va a ocurrir. Y esto que parece tan loable hace que me convierta en abanderada de causas perdidas, en la recibebofetones por todas partes, en la que habla cuando los demás callan hasta el/la interesado/a y acabo preguntándome si ese afán por defenderlos es por ellos o es por mí.
El otro día hervía por dentro. Me junté con mi manada, y la verdad fue reunirnos y no sé que me pasó que por primera vez quería irme de ahí, mientras todas hablaban sentadas yo me tumbé pensando que quizás con suerte podría pasar mejor así el rato.
Poco a poco empecé a sentir como un vértigo, como quien está agarrado a un poste que gira a 200.000 rpm y sabes que si te sueltas acabarás estampada contra la pared. Sin saber porqué, la rabia se fue apoderando de mí y no sé si lo uno llevó a otro o lo otro a lo uno pero me vi defendiendo una causa perdida, luchando contra proyecciones absurdas de otros, capaz e incapaz a la vez de parar.
Defendiendo el derecho de ella de obrar según su criterio y posiblemente el mío de la libertad personal.
Personalmente creo que nadie nos embarcamos en acciones que no tienen que ver con nosotros de alguna manera. Me ví acusando a una supuesta democracia de ser una dictadura de la mayoría. Y por primera vez en mucho tiempo (en mi vida tal vez) sentí ganas de pegarme con alguien.
Luego poco a poco todo pasó. Acabé agotada física y mentalmente, como si me hubieran dado una paliza. Ésto, que no lo recomiendo a nadie, sólo tiene buen final cuando se hace con la gente adecuada, que sabe donde estás y porqué haces lo que haces.
Chapó por ellos/as, por algo son mi manada.
Luego me enteré que a esa hora más o menos había habido un terremoto a 60 km de distancia y me dió por pensar que dado que a veces me siento más loba que humana quizás lo que me pasó es que de alguna manera lo estaba presintiendo... bueno, ¿porqué no? ;o)
El objeto de mis ataques me dijo que se notaba a mi alrededor como si estuviera llena de adrenalina, y es que hasta las balsas de aceite acaban desbordadas.






