miércoles, 6 de julio de 2011

Llego tarde, llego tarde.

fuente: internet

Siempre he pensado que mi niñez se prolongó mucho más de lo que suelen hacerlo las demás, aunque fui una niña madura para mi edad.

El tiempo pasó y crecí, quiero decir que cumplí años, y puedo asegurar que he sido una adulta muy niña para mi edad.

Ahora creo que estoy creciendo, digo creo porque no sé cuando uno tiene plena consciencia de ser adulto de verdad, si es que eso existe.

Y el crecer, el acercar mi edad cronológica a mi edad emocional, ha hecho que note más la distancia que me separa con mi entorno más inmediato.

Un buen día me convertí en madre, de dos hijos biológicos y de otro que sólo me lleva un año. No quiero ser madre de quien no he parido. No quiero tener un adolescente que piensa que nací para amargarle su vida, y a día de hoy no encuentro la manera de cambiarlo.

Atrapada en un reloj imaginario, en un tic-tac resonante y asonante, donde crezco y decrezco en función de lo que me alimento.

Un conejo con sombrero que repite: llego tarde, llego tarde, ... y realmente no sé a donde voy.

Sé que no me despertaré del sueño y si lo hago ya no lo recordaré.

Encerrada, enmarañada, con collar de chimenea y camisa en forma de casa.

Que alguien invente el viaje en el tiempo, ¡pero ya!.

Sin embargo, dudo que volviese atrás, cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor.

3 comentarios:

muerte roja dijo...

Francesca que me ha gustado!!!
Puedo decirte que mi edad cronilógica no tiene nada que ver con la emocional, que aunque fue conciente hace años de mi madurez al llegar a mi vida mis dos sobrimos he subido a esa máquina del tiempo y he rejuvenecido, jugando y disfrutando con ellos el placer de vivir sin pensar en mañana.

Creo que en el fondo nunca llega a desaparecer el niño que fuimos.

Blogsaludos :)

ATENEA dijo...

Creo que es maravilloso comprobar que a pesar de cumplir años seguimos teniendo a ese niñ@ que todos llevamos dentro( aunque algun@s no lo dejan salir).
La edad que uno tiene realmente es la emocional, la cronológica es un dato superfluo.
Un abrazo y gracias por la visita y el comentario en mi blog.

Francesca dijo...

Hola MR, creo que por suerte siempre queda algo de niños, el problema viene cuando no dejamos salir al adulto que hay en nosotros, pero es una gozada disfrutar como entonces. Besos.

Hola Atenea, estoy de acuerdo contigo la edad emocional es la que cuenta. Me gustó tu blog.
Besos.

 
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