jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD

Para los que creen,
para los que no creen,
para los que ríen
para los que lloran
para los que están
para los que se van
para los que no saben leer
para los que escriben libros
para los que ayudan
para los que se dejan ayudar
para ti, para todos, para mí también.

martes, 22 de diciembre de 2009

De entierro

No es lo mismo ir a un funeral que a otro, no, no es lo mismo. El hecho es igual, alguien nos deja y se va, las consecuencias en nosotros, pues depende.

En este caso hemos ido a despedir a mi tío, una persona tremendamente egoísta, soberbia, grosera, poco afectivo con su familia, y no es que lo esté criticando, es simplemente una descripción con la que todos en mayor o menor medida están de acuerdo.

Cuando se murió alguien dijo, "por fin su mujer descansará" y mi padre, el hermano del difunto, añadió, "bueno, algo bueno tenía". "¡Una cosa!, dime tan sólo una cosa" le contestaron.

Si algo bueno dejó (que seguro que muchas cosas aunque ya no nos acordemos) es su sentido del humor, en especial en los funerales, aunque eso es algo característico de mi familia paterna. En muchas ocasiones los hijos y sobrinos nos hemos sentido avergonzadísimos ante comentarios poco afortunados y risas fuera de contexto, pero como todo se pega, y no podía ser de otra manera su funeral ha sido así, también divertido.

Mi madre preguntó si ya tenían cura para la misa y le dijeron que no pero que le agradecerían que se ocupara ella. Es que mi madre conoce bien todo lo relacionado con iglesia, misas, etc... pero le dijeron que por favor advirtiese al sacerdote no fuera que metiera la pata, "¿y eso?" respondió mi madre, "pues vaya, que puede decir lo que quiera menos que fue buen padre y buen marido, porque si no pensaremos que se equivoca de difunto".

El cura, que ya lo conocía, iba bien aleccionado y ¡ay! la verdad es que fue bastante fiel a la realidad, quizás demasiado sincero para este caso, pero a nadie le extrañó. Todos lo conocíamos.

Estoy esperando la reunión familiar que se hará después de ésto, creo que promete bastante. He de decir que, pese a quien pese, tenemos todos un poquito de ese "humor" y cuando nos juntamos es muy divertido para nosotros, pero algo extraño para los de afuera.

Me ha hecho pensar que mi familia paterna es muy muy especial y que realmente sus entierros van a ser parecidos, con sentido del humor y sin grandes penas por parte de sus allegados.

Bueno, pues eso, descanse en paz.



viernes, 18 de diciembre de 2009

A sus Majestades los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Les escribo esta carta con un lápiz rojo de mi hijo, en el dorso de un recibo, sentada al lado de la lavadora entre un lavado y otro, y quien sabe cuando volveré a tener un poco de tiempo libre en los próximos 18 años.

He sido una buena madre durante todo el año.


He alimentado, aseado y cuidado a mis hijos todos los días.

He visitado al pediatra muchas más veces de lo que he visitado a mi propio médico aún encontrándome mal.

He vendido sesenta y dos papeletas de lotería de navidad del fútbol de mi hijo, he cambiado cromos, comprado chuches.....

Llevo a mis hijos al cole, a las actividades extraescolares, les ayudo con los deberes, a preparar los exámenes, juego con ellos, les llevo al parque con sus amigos, a montar en bicicleta y patinar...


Recojo y ordeno su habitación, que queda como una leonera tras pasar por ellos allí un ratito, es increíble cómo se trasladan los juguetes de las estanterías al suelo porque ¡ninguno los ha cogido!!.

Les preparo la ropa, sus mochilas, el almuerzo para el recreo... para que todo esté listo y no les falte nada...

En fin, me esfuerzo en hacer que su vida sea lo más feliz posible, sin problemas ni preocupaciones

Pensaba que quizás, visto que no les he pedido nunca nada, este año podrían traerme algunas cositas.. Aquí tienen mis deseos:

Me gustaría una barriga plana, de esas de las artistas de Hollywood, unos brazos que no dolieran y fueran lo suficientemente fuertes como para apartar a mi hijo del estante de las golosinas, mientras hace una rabieta en medio del supermercado.

También quisiera una cintura, ya que en algún sitio perdí la que tenía, hacia el séptimo mes de mi último embarazo.

También me gustarían unos cristales y paredes resistentes a las huellas y a las pintadas, un rinconcito secreto donde poderme esconder para hablar por teléfono.

En el aspecto práctico, quisiera una muñeca que hable y diga, "Sí, Mamá" para ayudarme en mi autoestima como madre, así como dos niños que no peleen, y tres pares de vaqueros que se abrochen sin necesidad de tanta fuerza.

También me gustaría una voz nueva, ya que mi voz parece estar fuera del alcance auditivo de mis hijos ya que por mucho que me esfuerce no parece que me escuchen.

Sería maravilloso si consiguiera que mis hijos ayudaran en casa sin necesidad de pedir un premio a cambio.

Si fuera tarde para encontrar todo esto, quisiera al menos el tiempo suficiente para mí, para cepillarme los dientes, peinarme decentemente, para maquillarme, ir de tiendas a la sección femenina y no sólo a la infantil.

Tiempo para tener el lujo de sentarme y comer la comida caliente, y no fría o sin que tenga que comerla antes o después de que mi familia cene.

Me gustaría experimentar, qué se siente durmiendo una noche entera del tirón, sin interrupciones de ninguna clase....

Bueno, Queridos Reyes, la alarma de la secadora me indica que ha terminado su ciclo y mi hijo se ha dado cuenta que estoy aquí encerrada. Creo que quiere que le devuelva su lápiz. Que tengan un buen viaje y recuerden sacarse el polvo de sus sandalias antes de entrar.

Pueden comerse las galletas que les dejamos en la mesa, pero cuidado con echar migas a la alfombra.

Con cariño...... MAMA!!

P.D. Ah!... otra cosa, pueden anular todos mis deseos con tal de que hagan que mis hijos crezcan felices, sanos y se conviertan en personas de bien.

martes, 15 de diciembre de 2009

El efecto yo-yo o teoría del bing-bang

El efecto yo-yo es algo muy común en gran parte de las mujeres, es decir, subir y bajar de talla fácilmente, bueno, siempre es más fácil subir que bajar, bajar nos cuesta un gran esfuerzo.

El problema viene cuando a base de estar en diferentes tallas tenemos el armario repleto de ropa, de la cual sólo nos podemos poner un 10% porque el resto es de otra temporada, de cuando estábamos más delgadas, o de cuando estábamos más rellenitas. En definitiva, que viene a ser cierta la frase esa de "no tengo nada que ponerme" a pesar de tener un ropero hasta los topes.

Comentando ésto con las amigas, surgía el siguiente problema, a base de subir y bajar tallas la ropa se queda muy nueva y dura años y años, cosa que nos fastidia bastante a las mujeres.

La solución la dio una amiga el otro día cuando comentó que ella no tenía ese problema ya que si había hecho el esfuerzo de bajar una talla es que se merecía estrenar ropa, así que dicho y hecho.

Va por ti cielo, este fin de semana he dado un golpe de estado a la tarjeta de crédito ya que después de varios años he conseguido bajar una talla y pico y entrar en la "normalidad". ¡Como si antes fuera anormal!, pero la moda es lo que tiene, que excluye de la ropa standar a la mitad de las mujeres.

Y así me he sentido como niña con zapatos nuevos, probándome ropa en tiendas que antes no se me había ocurrido entrar. Sé que es muy superfluo pero, qué se le va a hacer, me ha hecho feliz.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Día de gimnasia


He decidido comenzar a regalarme pequeños lujos, al menos lo son para mí.

El primero ha sido una sesión de gimnasia personalizada, un entrenador para mí sóla durante una hora.

El chico en cuestión ya lo conocía de las clases normales, muy bueno, un encanto, guapetón, ojos azules, siempre he tenido debilidad por unos ojos claros y, bueno, bastante más joven que yo. En definitiva, perfecto para una sesión personal.

Todo ha ido muy bien hasta llegar a la camilla donde para valorar mi flexibilidad se ha subido él también. La cosa es como sigue, he tenido que colocar mis pies en sus caderas mientras él lentamente se inclinaba hacia mí. Yo sólo era capaz de ver sus ojos cada vez más cerca de los míos. Todo iba estupendamente hasta que me ha dicho "tienes que notar la tensión", no sabía si llorar o reir porque puedo asegurar que tensión había, aunque no sé si era la que se suponía.

Creo que repetiré otro día.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Adios


Comienza la pérdida de la inocencia cuando eres consciente de tus posibilidades.

Termina cuando eres capaz de convertirlas en realidad.

martes, 1 de diciembre de 2009

Esta sí: My favorite things

lunes, 30 de noviembre de 2009

tico-tico

¿Qué necesitas?

¿Que qué necesito?

Hoy se supone iba a poner nombre a lo que tantas vueltas le doy a mi imaginación y no he sido capaz de pronunciar tres simples sílabas. Mis oídos todavía no están preparados para escucharlas de mi boca. Sabía cual era la respuesta pero todavía no la puedo asimilar completamente.

De nuevo en soledad mi mente se ha dispersado y me ha dado el gusto de recordar momentos que ahora echo tanto de menos.

Las caricias de Ángel que hacían que la noche se fundiera con la mañana en lo que nos parecían apenas 10 minutos ¿dónde encontrar ahora tus manos y mi tiempo?

Los paseos en bici y las sesiones fotográficas con Alberto mientras me decía que tenía ojos de mujer fatal, las horas con la guitarra poniendo juntos música a sus letras, sus abrazos, las discusiones fingidas en plena calle ¿Escribes ahora, plasmas los instantes mágicos sobre papel? Yo ya no.

Las veladas después de comer con Fernando, que se supone venía a ver a mi hermano y se quedaba tocando el piano para mí durante horas tantos domingos. Echo en falta las miradas que me enviabas, ahora apenas te veo y tu mirada siempre está triste.

Los paseos de la mano con Juan Carlos, o cuando me agarrabas de la cintura, ni un solo beso pude arrancarte, pero tampoco lo necesité. Sabía, aunque no quisieras confesarlo, que todavía te quedan puertas que abrir, sitios de donde salir. A ti te debo poder expresar mis sentimientos, escandalizar a muchos por nada y darme igual. Antes de ti no hubo nada, después… tampoco.

La noche en aquel bar en el que yo era una fuente de endorfinas y oxitocina. Cada vez que la gente que pasaba a nuestro alrededor nos acercaba uniéndonos en un abrazo inesperado, yo cerraba los ojos por miedo a que vieras lo que bullía en mí. Y tú, lo viste, me llevaste a un lado y nos besamos, salimos de aquel bar y seguimos besándonos de puerta en puerta hasta que nos dimos cuenta que era de día. Era domingo y una anciana nos echó un cubo de agua desde su ventana. De su portal a tu casa, a tus caricias, a tus besos, a tu espera. De tu casa a mi coche, a mi casa y a mi vida de nuevo. No recuerdo tu nombre pero me he acordado de ti tantas veces. Echo en falta tu mirada al despedirnos, la pasión, el deseo, la humedad del cubo de agua y la de otros lados.

El amor de mi infancia, Diego, siempre legañoso, ahora imagino que sería conjuntivitis, antes no lo sabía pero no me importaba. Añoro estar con mariposas en la tripa a cada momento.

El amor de mi juventud, Carlos, las horas de estudio más esperadas en pleno verano. Cuánto me reía contigo. Después de ese verano ingresaste en un monasterio, a partir de entonces los exseminaristas fueron mi perdición. Añoro desear lo prohibido.

El amor de mis 14 años, un socorrista, otro Carlos, me tuviste loca todo un verano y parte del invierno. Pensé que iba a morir de amor pero sigo viva o al menos lo he intentado. ¿No podrías regresar ahora que ya no tengo 14 años?. Eras la dulzura y la madurez personificada en un cuerpo 10.

Todo eso y un poquito más es lo que necesito.

Mi punto G

He decidido descubrir mi punto G y, dado mi carácter investigador, voy a ser minuciosa en la tarea.

Comenzaré por mis pies y subiré hasta encontrarlo.

Me gusta cuando me toco los pies, meto mis dedos en todos los espacios que encuentro, aprieto, acaricio, nada… Quizás esté más arriba, todo es cuestión de paciencia. Me unto bien de crema y comienzo a dar masajes por las piernas, me detengo en cualquier sitio que tenga la más mínima reacción. Encima de las rodillas, ay, no , eso son cosquillas, en la cara interna de mis muslos, uhmmm, bueno, si subo un poquito parece que es placentero, pero no lo suficiente.

En las manos y los brazos. Tres cuartos de lo mismo. Las caricias leves apenas perceptibles son increíbles pero… no.

Iremos a algún sitio más sensual, los pechos, pruebo a acariciarlos, estrujarlos, aplico hielo, doy calor, sintonizo los 40 principales y onda 0, pero nada, no funciona.

Habrá que centrar el tema, quizás el ombligo, esta vez con una pluma, con un guante de crin, con un ratón de ordenador… por probar que no quede.

Quizás esté en la espalda, me sitúo en el marco de la puerta y me contorneo mientras las aristas acarician desde la nuca hasta las nalgas. Si está ahí hoy no lo siento.

Estoy bastante decepcionada, quizás haya información en internet. Siiiiii, estaba un poco desorientada pero ahora que lo sé parece fácil. Sólo hay un problema, es necesario ser contorsionista o precisar de ayuda. Me decanto por pedir ayuda por eso que cuatro ojos ven más que dos.

Comencemos, ni muy cerca ni muy lejos, imagina un reloj, busca la una, sí, por ahí debe de estar, arriba…. Abajo… arriba…izquierda… derecha, puf, golpecito suave, ligero vaivén… ay, ay, ay, nada. Tampoco lo encuentro.

Pues va a tener razón un antiguo profesor que decía que el punto G de las mujeres está en la cabeza. Sí, eso lo explicaría todo.

No lo encuentra cualquiera, sino el que te hace sentir llena, el que reconoce en ti a la mujer que eres, el que sin tocarte te pone el vello de punta., Ahí, síiiiiiiiiii.

No, no vale cualquiera, ojalá.
 
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