sábado, 2 de marzo de 2013

Morir para renacer.


Hoy, como hace unos años cuando estaba a punto de dar a luz, he sentido la necesidad de alejarme y buscar un sitio donde estar a solas simplemente para poder sentir.

Esta tarde ha sido mágica en muchos sentidos, se ha cerrado un ciclo que se inició con 8 mujeres que no se conocían, al menos en esta época, y un gurú que las llevaba a un nuevo mundo, el de cada una y el del encuentro con todas.

La primera vez que me senté entre ellas sentí que formábamos parte de un todo, que nos volvíamos a reunir después de muchos siglos y que algo precioso iba a surgir de esta unión. Mi mente viajó hasta los primeros tiempos donde las hechiceras eran mujeres con magia para curar, para calmar, para entender, para buscar lo escondido y mil cosas más. Mujeres ligadas a la naturaleza, a la luna y el agua, al sol y al viento, así me sentí entre ellas. Completamente irracional.

Hoy ese ciclo se ha cerrado y he vuelto a viajar a las cavernas. 

Una de las 8 se ha ido desligando poco a poco, su forma y nuestra forma de actuar, consciente o no, ha provocado heridas en las demás y en ella misma y finalmente la selección natural ha hecho el resto, debe marchar. 

Ha sido hermoso y duro a la vez, ver a una enfrente de otra, mirándonos a los ojos y sabiendo que apenas quedaba nada que recuperar. Un intento de "lo siento" y un "me cuesta creerlo" sin palabras ha puesto el broche final. Sin embargo lo que podría haber sido algo violento se ha sentido como una nueva oportunidad, para ella y para nosotras. 

Cuando las relaciones ya no sirven para construir y no hay nada que hacer para solucionarlo lo mejor es despedirse.

"Esta es la despedida"...esas cuatro palabras ha marcado un punto y aparte. En ese momento nadie ha negado un abrazo que fuera capaz de dar, un "espero que te vaya bien" de corazón, y la confianza en que renacerá ella y renaceremos nosotras. Creo que todas hemos recordado que las 8 hemos creado algo diferente y único.

Ojalá aquí afuera se pudieran realizar las despedidas de esa manera, sin tensiones, desde la sinceridad no agresiva.

Akelarre, palabra de 8 letras, se queda ahora sin una de ellas. Para mí cada una de nosotras formaba parte de esta palabra. He sentido que la belleza es efímera, que los dones se pueden acabar, que Akelarre se puede autodestruir. Que no vale con tener un tesoro entre las manos sino que hay que saber valorarlo para poder conservarlo.

De alguna manera este adiós ha sido un acto de amor, el último acto de amor hacia ella como grupo, y de la misma forma hemos recibido su último acto de amor de ella hacia nosotras.

Una muerte, un renacimiento, una esperanza.

Espero que encuentres tu lugar... y que cada una de nosotras lo encontremos.

2 comentarios:

Nieves dijo...

Francesca, cada ves que se rompe un vínculo tan intenso como el que nos cuentas es como si se desvaneciera un poquito de nosotros mismos. Que se queda ahí en el círculo de 8, para siempre.

Espero y deseo que estés bien y con energía positiva.
A pesar de tus largas ausencias, te tengo presente. Un beso Francesca :)

Francesca dijo...

Gracias Nieves, yo también me acuerdo de vosotros, aunque ahora no encuentre el momento ni el qué escribir. Un beso y gracias por estar ahí.

 
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