lunes, 29 de marzo de 2010

De vuelta a casa

Llevo diciendo mucho tiempo que yo misma era una bomba de relojería, lo que pasa es que nunca se me ocurrió que lo fuera en un sentido tan literal. Sinceramente me refería a otras cosas.

Acabo de salir de una operación donde me han quitado una bola de pus de 10 cm de diametro en la zona de los intestinos. El cirujano me dijo que cuando la fue a pinchar estalló completamente. Si llega a explotar antes de tiempo...

Han sido 3 semanas difíciles, agradecida porque lo hayan descubierto a tiempo, ligeramente molesta porque la causa queda todavía en el aire, elucubraciones sobre una espina que traspasó el intestino y se alojó fuera creando la infección, por pensar en algo...

Pero lo realmente increible no ha sido el proceso de la operación sino lo que he encontrado en el camino.

Cuando ya había decidido que mi vida familiar había llegado a un punto muerto donde sólo cabía esperar y aguantar, cuando decido resignarme en silencio ante la impotencia, cuando pienso que de donde no hay no se puede sacar, me ponen en la misma habitación que una terapeuta familiar.

Tras un par de conversaciones más íntimas empiezo a encontrar claves, a ver que la decisión tomada, correcta o no, aún tiene mucho por trabajar, que es necesario buscar causas, cuando y cómo pasó para ver si tiene solución o para que no se vuelva a repetir en un futuro.

Descubro que a él no le soy indiferente, ya sea por el miedo a quedarse solo con dos pequeñajos o porque realmente todavía me quiere.

Por pequeños detalles veo que debo cambiar cosas en mí mimsa, que no puedo delegar mis problemas, ni esquivarlos, ni dar carpetazo.

Y entiendo que todo esto es un proceso duro y largo, que es un proceso de dos, que por mi parte estoy dispuesta pero que tengo que dar tiempo también para que decida si quiere ser parte o no de este cambio.

Y, entre tanto, recuerdo aquel dicho de "Dios escribe derecho con renglones torcidos".

4 comentarios:

Athena dijo...

¡¡¡Te queremos!!!!

Besos

Fernando dijo...

me alegra saber que de lo torcido sacas lumbre...y de que ya estás bien...mucho, mucho...un beso....

Logan y Lory dijo...

Decirte que nos alegra muchísimo que estés recuperada de ese mal trago operatorio. A veces escuchar lo que alguien ajeno a la relación nos dice, abre puertas que de antemano habíamos cerrado.

Deseamos de corazón que encuentres esa estabilidad que parece estás dispuesta a conseguir.

Un abrazo.

Nicolás dijo...

Que verdad es que la vida nos depara sorpresas a cada esquina y Dios o el destino nos pone enfrente personas hechos sucesos que nosmarcan el camino...

 
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